QUIEN MALAMENTE TE ESCUCHA, PEOR TE GOBIERNA
Los
jóvenes y los no tan jóvenes estamos asistiendo -y con ello sufriendo- las
medidas de un gobierno en el que más del 70% de la población no confió. La
mayoría absoluta de la que tanto presume el gobierno solo es la consecuencia de
una ley electoral tan poco democrática como el bipartidismo que promueve.
La
decisión que han tomado desde la lujosa mesa de ministros sobre los recortes,
reformas y medidas que necesita nuestro país, ha sacado a relucir –una vez más-
la realidad de unas promesas electorales que se repiten y repiten cada cuatro
años; llegan al desempolvar las urnas y al acabar se quedan acumulando polvo de
nuevo, como si de una función se tratase. Esta manera de hacer política no es
ni mucho menos la que reclama el pueblo y la que necesita; Cómo se puede creer
que el país en el que vivimos -un país donde la sangre obrera corre por venas,
ríos y cunetas- está dispuesto a sacrificar la calidad de vida que ha logrado a
base de partirse la espalda en los tajos para tener contenta a la banca, a los
mercados o a la Merkel.